Como
consecuencia de la escasez de productos básicos, y no tan básicos, se ha
configurado en Venezuela una nueva cadena de comercialización, abastecimiento y
logística. Un nuevo tipo de empresario se conforma en el ya creado escenario
informal. A años luz de distancia de la innovación y de cualquier tipo de
conocimiento, solo requiere la astucia y la paciencia para que la cola para la
adquisición del producto fluya lo más rápido posible, y el contacto necesario
al final del día para que se realice la salida del producto, garantizando una rotación diaria. La
nueva empresa está conformada por nueve personas con terminales de cédula de
identidad distintos para garantizar la compra-venta de productos.
Los efectos a
largo plazo de esta situación han sido analizados, pero es imposible cualificar
los profundos desequilibrios sociales que se avizoran: Pueblo contra pueblo, es
la carrera del más astuto y del más hábil. Se trata de un nuevo tipo de desigualdad,
mucho más cruel que las anteriores, porque se realiza a partir de actitudes; por un lado, aquellas personas avasallantes a las que no les importa
llevarse a quien sea por delante, y en el otro lado las que han sido educadas
con otra escala de valores. Dos tipos de sociedades marcadas por la desigualdad
del ser.
Aparte de los
efectos sociales, en los económicos se puede vislumbrar el desestimulo a la
inversión formal y a la búsqueda de alternativas de producción nacional que
salgan al paso a la gran cantidad de importaciones que nos hacen hoy más que
nunca un país dependiente y atrasado. Las noticias que llegan por la Web que
nos informan sobre la configuración a nivel mundial de un nuevo tipo de
sociedad, la sociedad del conocimiento, parece no tener cabida en este entorno
nuestro, donde la pregunta del día es si ya repartieron el cupo diario para
entrar al supermercado. En nuestro presente no estamos entrando en el futuro.
En el plano
educativo, ya no es necesario prepararse mucho, es el mensaje subliminal que
está recibiendo la generación de relevo, pues con cuatro colas mensuales y dos días de trabajo, se va a obtener la
misma cantidad en bolívares que recibe quién trabaja ocho horas diarias
durante un mes, con especialización o sin ella. Ya no es necesario apurarse por
el cupo en la Universidad o por aprobar todas las materias para mantener la
beca, pues mientras exista el “resuelve” que proporciona la cola diaria, se tiene
para los gastos y gustos.
Ojalá la fortuna
nos sonría y muchas personas se escandalicen ante esta situación, y piensen que
es una exageración, pues mientras más se vean retratados en ella, más fuerte es
el impacto cultural en esta nueva sociedad nuestra. Una forma de apreciar esta alienación es pasar por los espacios públicos donde los
noveles cibernautas, nativos digitales de esta nueva sociedad, ocupan su tiempo
de maquina en las redes sociales y en los juegos “on line”. Prueba falible de que
no es el uso de las TIC, sino su aprovechamiento y apropiación, lo que las convierte en
una herramienta para salir del atraso.
Los más
optimistas, seguramente pensaran que se trata de una forma de mermar el
creciente desempleo, pero les aseguro que esa cantidad de gente sin empleo
formal, que obtiene de esta manera un ingreso de subsistencia, preferiría la
preparación para un empleo que les permita una planificación de vida.
Muy atrás quedaron los días de la cordialidad y los buenos modales, ahora se
trata de explotar las necesidades ajenas y la falta del recurso tiempo para
satisfacerlas. La sonrisa ha sido sustituida por la mirada amenazadora que
parece decir “con mi bolsa, no te metas”.
En Venezuela no
sirve aplicar las teorías que aparecen en los libros de textos de Economía clásica o neoclásica, sino que se
debe estudiar la posibilidad de incluir en esta complejidad otros estudios donde se reconozca como
cuarto sector productivo el que abarca a la economía sumergida (cuarto por su
participación en la producción, pero primero en cuanto a su aporte al ingreso).
Los economistas conocen de sobra el “deber ser”, la teoría económica; la gran
debilidad se encuentra en el “es” y para estudiarlo hay primero que reconocerlo.
Quizás este estudio nos permita saber cómo llegamos a esta situación, y más
importante, cómo vamos a salir de ella.
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