Mi libro

Recuerdos de la Isla Quiriquina

Tormenta en Trujillo, a pesar del clima de montaña que tiene este pueblo, es raro que amanezca con tanto frío. Alcanzo a ver la neblina bajando en señal de que va a continuar lloviendo durante la mañana. De paso, la guacharaca sigue anunciando que viene agua. Cuesta salir de la cama, pero anima el olor a café y a pan tostado.

Desde hace rato que ando con ganas de contarle a alguien una historia que escuche anoche. Usted es el único que la puede entender y, tal vez, sentir como yo. No es mi historia, ojalá lo fuera, así pudiera externalizar esta paleta de sentimientos y lograr el mismo desahogo de mi amiga, una hermana que escogí. No se trata de invadir su privacidad, sino de hacer menos pesada su carga, tratando de dar una respuesta en la opinión compartida de esta basta audiencia llamada mundo. 

Es la vida hecha retazos de una mujer sin sonrisa, nunca destinada a ser feliz. Está sonando el teléfono, pero sigo pensando en ella con profunda tristeza y es que debe ser extraño no tener esperanza para el día que vendrá. Un momento, ya continúo mi historia, pero debo contestar el teléfono. 

Mientras trato de pensar como les relato esta vida, escucho del otro lado a mi hijo describiendo con emoción su nuevo trabajo en esa cosmopolita  y despierta ciudad. Tiene 27 años ya, pero todavía conserva la dulzura del niño; una dulzura que ojalá nunca pierda para que no se lleve con ella el cariño y respeto por la familia que algunos ya no demuestran por los años y la amargura que estos traen a cuestas.

-Mamá tienes que venir pronto, te van a gustar los edificios, las luces, los colores, la alegría de este lugar. 

-Pronto hijo, en las próximas vacaciones estoy allá.

Él sabe que no voy a ir. Santiago de Chile  ya no es de mi agrado, pero no se lo puedo decir. Me gusta pensar en él y en su vida, libre de culpa y sobre todo libre de  mi. A su hermana tampoco la visito, con mucha menos devoción por la familia, ella se independizó desde muy joven de los karmas familiares y vive una vida libre de traumas. Lejos pudiera yo pensar en llevarle ni media preocupación.

Jorge vive en Santiago desde hace un año y aun recorre las alamedas pensando en mi. Será siempre mi príncipe, el esposo de una mujer afortunada porque sabe de respeto y de cariño. Su doble nacionalidad no es justa con él, se siente mas chileno que venezolano, pero para los chilenos siempre será un extraño bienvenido en Chile, pero extranjero al fin. 

Sin embargo, para los venezolanos siempre será un desertor que no quiso vivir en  este hermoso país entre esta gente con una forma de ser tan distinta al resto de América del Sur. Cuando pienso en la mezcla entre chileno y venezolano veo las dos caras de una moneda, colectivamente exhaustivos, pero mutuamente excluyentes.

Estoy muriendo, todos lo estamos dicen los optimistas, y es verdad, sólo que yo conozco el nombre de mi verdugo y los límites del tiempo porvenir. La enfermedad me enseñó que la mejor palabra es la que se dice con reflexión puesto que cada una de ellas es una sentencia dependiendo del signo que tenga y de la carga de verdad que contenga. Pero no es sobre mi esta historia, quisiera yo poder tener la libertad de contar la mía, pero me frena la vergüenza y la cobardía.

Entre los primeros recuerdos  que tiene la Xime, Ximena con cuatro décadas de historia,  se encuentran los gitanos, de esos que recorrían Chile de extremo a extremo con su magia, demostrada el día que ofrecieron a su madre comprarla como sirvienta para que ayudase en la crianza de sus hijos.

 _ Mejor te hubieses venido conmigo poh, si vas a llorar toda tu vida, le dijo el gitano mientras veía la mano de la niña Xime, que se escondía en el único arbusto del mal llamado jardín de la pequeña casa de madera.

No era en realidad una casa completa. Habían dividido la casa, dejándole a la mamá de la Xime, una habitación, una sala-comedor y la cocina. El baño, un único baño era compartido por las dos familias. Por supuesto, como toda casa pobre tenía era un "guater" como le decían. Los pobres no sabemos de water-closet. Un pozo construido por el tío de la mamá de la Xime y que era el temor de los más pequeños. Caerse ahí no era algo que nadie quisiera.

Es extraño que no se hable mucho de estos temas, y es que la precariedad, la falta de privacidad, la aglomeración de gente son el caldo de cultivo de todos los males. Se puede imaginar usted que la Xime y su primo tenían que compartir el baño hasta los 6 años. No era un espectáculo grato, el problema es que era real. Son las cosas que la gente pobre no cuenta. La pobreza tiene olor, no importa cuántas veces te bañes. 

La sentencia del gitano se cumplió porque así fue. Son los sustantivos como lágrimas, ansiedad, tristeza y soledad los descriptivos que acompañan esta historia, por lo tanto para aquellos que esperan que en algún momento la suerte cambie, lo siento pero no es para ustedes entonces este relato. Acompaño cada frase que le cuento mientras voy repasando su album familiar. Ahí quedan como testigos mudos las fotografías viejas, manchadas, arrugadas y en blanco y negro que se conservan como testimonio de esta realidad, mostrando una mueca permanente en la cara, mitad sonrisa mitad dolor.

Extrañamente, todas las personas en la foto tienen la misma expresión, tal vez si comparo la fotografia con el resto de la época tendrán todos un rictus parecido. Si quisiera nombrarla de alguna forma sería desolación la palabra que utilizaría. Y eso que en esa particular época todavía no se destapaba al mundo que existió una Ingrid que entrenaba para ser bestia. Tampoco se conocían las fotos de aquellos cuatro careperros que le marcaron la vida a tanta gente. La niña Xime recordaría sus nombres como un mantra en letras de neón hasta adulta: Pinochet, Leigh, Merino, Mendoza. No, no había una explicación, solo éramos así, gente triste. Era 1973.

Pero, en el otro extremo de los recuerdos estaba el río, el majestuoso Bío Bío, oscuro y tenebroso y que en una oportunidad estuvo a punto de llevarla con él. Las arenas movedizas, el grito, y la mano que la sacó del fondo son algunos de esos recuerdos. Imposible olvidar el olor a los árboles de pino y a la tierra mojada en las riveras del río que también lo acompañaban y que le otorgaban al paseo una mezcla de nostalgia y serenidad.

También, figuran en la remembranza, el cerro con todos sus senderos, la enormes arañas que los transitaban, las caídas de agua y las moras verdes y rojas, adornando su niñez. El sonido del tren con la sirena de la estación anunciando su llegada, y el juego por las vías al menor descuido de la mamá.

Completan el cuadro de esa infancia los amigos de la calle A. Pinto, la señora con la decena de gatos, era la vieja Luisa para los otros, que miraban asustados como ella si se abría paso entre las maderas de la entrada, puestas como cerca improvisada, para pasar horas jugando con los gatos de aquella extraña señora. Sólo a ella aceptaban en la casa. De allá la sacaban llorando porque tenía que dejar a los gatos. Un cariño por los gatos que  acompaño a la Xime toda su vida. ¿A usted le gustan los gatos?

Por encima de todas esas sensaciones estaba la mano segura de la tía que la crió, el abrazo amable de quién se sabía tan sola como ella, por ser huérfana. Una tía-madre a la que tendría que despedir en el aeropuerto de Concepción, una noche lluviosa de golpe militar, porque toda la familia partiría al exilio y no había suficiente dinero para un pasaje más. La lluvia no es una extraña en el sur de Chile. Lo extraño es que siempre llueve cuando estás llorando. No, no son gotas celestiales, yo también lo sé, Xime.

Quedaba la tía huérfana dos veces, dos veces sin familia, dos veces en apenas 17 años en que no sabía que rumbo iba a tomar su vida. Dios no existe para los pobres, para los feos, para los niños y sus lágrimas, definitivamente, no son gotas celestiales. Ximena nunca más vería a su tía. Pero esta tampoco es su historia, se las puedo contar otro día. Vuelve a sonar el teléfono, esta vez no voy a contestar.

Mucha gente es reacia a escuchar verdades, sabe usted. Puede ser porque le afecta en lo personal, es sus decisiones, su plan de vida, sus afectos. Pero nada como una verdad. La Xime, lo sabía. Por eso evitaba escucharlas. Decía que no importaba lo que dijera la gente para ella la verdad era sinónimo de realidad. Lo demás son sueños y los sueños, por mucho que duela, no son la verdad.

Xime lo descubrió cuando en 1973 quiso visitar la casa de su mejor amiga y no pudo entrar nunca más porque ahora formaba parte de los perseguidos, de los comunistas, de los para en el suelo que por un poquito tiempo habían soñado con ser protagonistas de su destino. Repito, solo un sueño.

No podía irme sin contarles sobre la Isla. En 1973, llegó el horror a la casa de la Xime. Las acorralaron en un rincón a ella y a su madre. Quemaron afuera todo el material escrito que encontraron. Su padre nqo era inocente, era culpable de creer, era culpable de pensar y era culpable de esperar. El cañón frío de la ametralladora permanecerá en el subconsciente de esa niña por siempre.

La mamá de Xime estaba embarazada de su segunda hija, una pequeña niña que cargaría en sus genes el miedo que vivió en el vientre de su madre y que nació con dificultades de salud, las mismas que acabarían con su vida años después. Su nombre, el más bello que encontraron Angélica.

Al padre de Xime se lo llevaron ese día a la Isla Quiriquina, allá lo visitarían ella y su madre en 1974 y como recuerdo nuevamente los militares, los hombres manos arriba, el nudo en el estómago, la mirada por el rabillo del ojo. El dolor. Esa sería la última vez que vió a su padre porque el hombre que salió  de aquella isla en 1975 ya no sería nunca más el mismo. La rabia, ira, resentimiento, odio, culpa y vergüenza por lo vivido servirían como detonante para una genética condición de alcoholismo que marcaría el destino de esa familia de allí en adelante. 

La isla. Centro de tortura y creadora de horribles recuerdos; atrocidades que es imposible describir, tanto como es imposible describir el olor de la electricidad aplicada en los genitales de aquellos hombres, pero cuyo resultado si se siente en cada paso de miles de exiliados de primera y segunda generación. La Xime y su familia serían por siempre y para siempre víctimas de lo ocurrido no lo solo en el Chile de 1973, sino particularmente en esa isla mil veces maldita.

Creo particularmente que a todos los familiares de estos detenidos políticos el Estado de Chile debió haberlos resarcido, aunque no se pueda pagar la ausencia de familia, la soledad del exilio, la desviación de la vida, aún así tampoco lo intentaron. Demanda contra el Estado chileno por haberme arrebatado la vida y dejarme viva para contarlo, debió haber titulado la Xime la historia de su vida. Me gustaría encontrar a todos los exiliados de segunda generación y que juntos reconstruyan su historia.

Palabras que se repiten cuando se habla de la isla: nunca debió suceder, nunca se podrá perdonar, nunca se puede olvidar, siempre será recordada la crueldad del hermano, siempre se llevarán en el alma las cicatrices de aquella época, siempre. Toda la verdad se encuentra documentada, no saben cuánto quisiera que está fuera una historia brillante y bien redactada al estilo de Isabel, pero no es, es solo la verdad de lo que otro Allende inicio y que terminaría con la vida, sin haberla vivido, de la pequeña Xime.

La Xime se vino a vivir a Venezuela con 9 años. Desde aquí la segunda parte de esta historia, que es eso, solamente una historia. Le parece a usted si me acompaña mientras se la cuento, es usted un buen oyente. Así son los buenos amigos. No soy buena escritora, ni siquiera soy escritora, pero escribir sobre la Xime es una necesidad tan vital como que usted me escuche.

Suicidio

"Ciertamente el suicidio es un fenómeno que acompaña al hombre desde los tiempos de la Grecia antigua, incluso hasta el imperio romano en su etapa decadente. Las nociones acerca del significado del suicidio han variado históricamente, según haya sido la civilización, la expresión de su cultura y las dinámicas de relacionamiento social. 

Para griegos y romanos, el suicidio podía significar un acto de valentía, un hecho de redención y honor para con los dioses y los hombres. Mientras que con la aparición del cristianismo y la proyección continental de la iglesia, el tema se comenzó a zanjar bajo rigurosos dilemas morales, que imponían como penalidad al suicida, la negación al sepulcro cristiano, lo que significaba la condenación eterna del alma. 

Actualmente el suicidio es un problema de carácter global. Según datos publicados por el informe sobre la prevención del suicidio de la Organización Mundial de la Salud (2014), más de 800.000 mil personas se quitan la vida y esto representa un suicidio cada 40 segundos. Los grupos etarios con las tasas más elevadas del mundo, se registran en personas de 70 años o más, mientras en otros países, los grupos jóvenes son los más afectados. 

El suicidio es la segunda causa de defunción del mundo en grupos de 15 a 29. El hombre tiende a consumar el suicido más que la mujer, ya que es capaz de usar métodos más violentos. Aunque en Venezuela no hay estadísticas de suicidios hay algunas cifras parciales que son preocupantes ya que hasta enero de este año se estimaba que diariamente, al menos una persona se quitaba la vida. No compara con otros países, pero señala que la cifra es «inusual» para los venezolanos, que solían ser, en todas las encuestas, «el país más feliz del mundo» hasta hace un lustro".

Esto está escrito desde el 2018, vean por dónde vamos. 

Empezar, lo más difícil del viaje

Inicio, así dicen todos los artículos de bienaventuranza.  No se trata solo de seguir adelante sino de iniciar el día esperando que el balance sea positivo que las alegrías sean mucho mas que las tristezas y las ilusiones sigan intactas a pesar de tantas decepciones: y que si estas decepciones vienen que sean las de confiar en las demás y no las de confiar en uno mismo que son las que verdaderamente importan. 

Dice el trovador, o sea un soñador por excelencia, que el que nace bien parado no tiene que invertir en salud; como decía una conversación trasnochada y aderezada prefiero llorar en un mercedes que sollozar en un autobús. Entonces ¿el camino de los sueños es el camino del dinero? tal vez no, pero te permite comprar el mapa y con un poco de suerte el transporte hasta lograrlos. 

Sobre esta plataforma, el método GHD, voy a comenzar:

1.- Crear un sistema lógico, organizado y confiable que permita mantener toda esta información almacenada: esto ya está hecho, pero no de manera lógica, organizada y confiable. Me refiero a que tengo mi lista de tareas, los escribo y reescribo dependiendo de cuantas actividades ya he cumplido. Si algo no está terminado, debemos sacarlo de nuestra mente y ponerlo en un sistema confiable, básicamente una “bandeja de entrada” para revisar la información cuando esté listo para hacerlo.

2.- Disciplina para decidir con anticipación cuánta información e instrucciones permitimos en nuestra vida. Tener claro exactamente qué compromisos hemos contraído, así como saber exactamente lo que debemos hacer para cumplir con cada uno de dichos compromisos.

3.-Una vez que decididas las acciones a realizar, debemos establecer un sistema de recordatorios, al cual debemos hacer seguimiento con regularidad.


Este método de David Allen establece que cuando estés procesando tu "bandeja de entrada", deberías seguir estrictamente este orden: Empezar siempre por el principio, No procesar más de un elemento a la vez, No enviar de vuelta a la "bandeja de entrada" a ningún elemento.

Si un elemento requiere de una acción para ser realizado: Si lleva menos de dos minutos, hazlo, Si no es tu tarea, delégalo adecuadamente, Posponlo; 

Si un elemento no requiere una acción, Archívalo como referencia, Deséchalo si no es procedente, Déjalo en cuarentena si no puedes llevarlo a cabo en ese momento, Si no lo puedes delegar adecuadamente, informa que está para revisarlo por el área correspondiente. 

Regla de los dos minutos: "Si una tarea requiere menos de dos minutos, hazla inmediatamente". "Dos minutos" es una cifra orientativa, considerando que ese es también aproximadamente el tiempo que en cualquier caso habría que invertir para posponerla. Excelente.

A los constituyentistas

Se afirma que es tarea de Estado, la creación e implementación de mecanismos que evalúen la participación, de allí que el primer cambio debe afectar a los organismos de Estado que están llamados a intervenir, promoviéndola inclusive como dispositivos de autoevaluación, ya que crear espacios adecuados para la participación es un compromiso gubernamental adquirido en el contexto internacional. El debate no es sobre la necesidad de participación, sobre su pertinencia o acerca de cómo, cuándo y dónde hacerla posible, sino acerca de las mejores técnicas para hacerla sostenible en el tiempo.

Los argumentos de legitimidad y transparencia, componentes básicos de la participación requieren la incorporación al sistema de mecanismos de información y de tipos de información, respectivamente. Ambos factores son contemplados como derechos de los ciudadanos y es obligación de Estado procurar el acceso a los mismos. La viabilidad de un sistema de esta naturaleza depende de la voluntad política de los organismos de Estado y del reconocimiento de la participación social en la solución de las demandas más sentidas de la población.

En este sentido, la planificación ha sido un tema central en los discursos y prácticas del desarrollo, siendo considerada como una herramienta vital para pensar y crear el futuro. Se concibe la planificación del desarrollo como un proceso de acción social muy ligada a gobernar y a dirigir, que busca darle congruencia, coherencia, racionalidad, rumbo y dirección a la gestión gubernamental, legitimada a través de la participación y concertación de los diversos actores que conforman la sociedad. Este concepto representa la creencia en que el cambio social puede ser manipulado, dirigido y producido a voluntad, considerándose que los países o localidades pobres podían moverse fácilmente, a lo largo del camino del progreso, mediante la planificación.

Es por ello que los proyectos de desarrollo comunitario, como procesos en los cuales personas, colectivos y comunidades desarrollan capacidades para analizar sus problemas e idear soluciones, se consideran estrategias válidas para promover el papel de la educación, ya que hacen hincapié en la participación directa de los interesados, y para participar necesariamente hay que capacitarse.

Esta participación solo será efectiva si se concibe como un proceso educativo permanente, ya que para que la población sea consciente de sus problemas y de las características que definen su situación, y además sea capaz de comprometerse con los procesos de cambio que originarán mejoras en su calidad de vida, es imprescindible que adquieran capacidades para ampliar sus espacios de actuación, de tal forma que se encuentren mejor preparados para dirigir dichos cambios. Se trata de adquirir un dominio técnico que incluye el saber y el saber-hacer; un dominio pedagógico como el conjunto de capacidades requeridas para asegurar la transferencia del saber para aprender a aprender; y un dominio social para analizar una determinada situación.

Este aumento de la influencia, poder y presencia de las organizaciones de la sociedad civil, las obliga a la responsabilidad y obligación de rendir cuentas públicamente, mejorando con ello sus niveles de transparencia y legitimidad. El control social y el control estatal deben estar ambos institucionalizados, deben poseer legalidad, transparencia y eficiencia en los procesos, conformando un solo sistema de rendición de cuentas, mediante la complementariedad. 

   La evaluación de la contraloría estatal recae fundamentalmente en los recursos, mientras que la contraloría social, además de los recursos, evalúa los procesos en el sentido del cumplimiento de procedimientos y los impactos de indicadores del desarrollo institucional, económico y social. La contraloría social de la gestión pública no refiere solamente a la observación del gasto estatal sino a la gestión de todo el ámbito público que incorpora a las organizaciones de la sociedad civil que tienen por función el cumplimiento de objetivos públicos desde un estatuto diferente al estatal, incluyendo servicios que estén bajo control directo de las organizaciones sociales.     

En Venezuela se habla venezolano

En Venezuela se habla venezolano ¿cómo? claro aquí todo tiene una connotación distinta. El trabajo es sinónimo de especulación financiera; el estudio es sinónimo de encontrar la mejor manera de evadir los controles para continuar con la especulación financiera; el plan de vida es sinónimo de como duplicar la inversión mediante la especulación financiera. 

La especulación financiera se encuentra definida en la enciclopedia financiera como "la práctica de la participación en arriesgadas operaciones financieras en un intento de sacar provecho de las fluctuaciones a corto o medio plazo en el valor de mercado de un bien (normalmente un instrumento financiero), en vez de tratar de sacar provecho de los atributos de esos instrumentos como beneficios, intereses o dividendos".

En días pasados, en torno a este tema, se generó en mi casa, como en cualquier casa en este país una diatriba entre opositores y simpatizantes del gobierno, la pregunta era: ¿puede existir un corrupto sin un corruptor? la mala práctica llego a todos los niveles en nuestra sociedad, el chocolatico para el cajero, el desayunito para el funcionario, el "pa´los frescos", poco a poco construimos entre todos nuestra realidad actual.

Ningún bando echa el cuento que para salir de esta situación los ajustes económicos, sociales y culturales van a tener que ser muy fuertes; caso contrario pasaremos por una crisis mayor desde la cual deben emerger nuevas instituciones. Me da miedo pensar que hay jóvenes que no conocen otra forma de vida, una generación que se formó bajo esta conducta y a los cuales se les está heredando el país.

Se habla del poder ciudadano, y nadie dice que para tomar decisiones, y hacerse responsable de las mismas, hay que estar preparado, pero no con un título express sino con el conocimiento teórico-práctico que una academia, comprometida con el contexto, socializa a toda la población; nadie dice que no te puedes quedar con nada de eso que gestionas para la comunidad porque es un bien colectivo y que al tratarse de recursos de origen público el control fiscal te alcanza y sanciona. Hasta en el silencio, en Venezuela se habla venezolano.  

Al filo de la destrucción

No es una película de terror, es la situación económica de Venezuela hoy 3 de agosto de 2017. Quería hacer comentarios sobre la economía destruida de Venezuela y resulta que existían otras 595.000 entradas con ese mismo nombre. Y es que la caída veloz de los indicadores en este país tiene años gestándose. 

Mi impresión como profesional es que solo un grupo de investigadores (no simples profesionales) de la economía son los que pueden formular los planes que a largo plazo (en el corto y mediano plazo serían medidas coyunturales), puedan sanear nuestro sistema económico. 

"Los pobres muchos más pobres, mientras que los ricos muchos más ricos", bajo este adagio se puede describir nuestra situación actual. Creo que la mayoría de la población está en shock, los microempresarios ya casi no existen, los emprendedores son como joyas, la población sobrevive a duras penas y a los niños ahora hay que enseñarles nuevamente a jugar gurrufio no para rescatar nuestra tradiciones, sino porque no alcanza para nada más. 

El control de los precios ha causado un floreciente mercado negro que agudiza el desabastecimiento, fomenta el contrabando y alimenta la corrupción. Esto no necesariamente debe ser así. El control de precios para frenar la inflación lo que busca es moderar la ganancia del empresario quien al fin y al cabo es el que decide aumentar los precios, ¿por qué? porque puede hacerlo. Veamos. 

Aumento de los costos

Las empresas que fabrican cosas aquí, importan una parte de los insumos o materia prima; en algunos casos el componente importado implica un gran porcentaje del total, otras es menor. Pero gran parte de esos componentes importados los compran a sus casas matrices. Y esas casas matrices se los venden bien caros a sus propias empresas. Es lo que se llaman precios de transferencia. 

Los precios de transferencia son una de las formas que tiene el capital para sacar dólares del país, o más precisamente para sacar capital y ganancia, con la consiguiente pérdida del capital global del país, (y de ganancias locales) que podrían ir a incrementar la producción, mejorar las maquinarias, o sea invertir. O a mejorar los salarios y la distribución del ingreso. 

Como esos costos son artificialmente mayores, repercuten en el precio final que pagamos todos. Y aún cuando la empresa local tenga un margen de ganancia “normal”, su casa matriz se embolsa una gran diferencia. Y como “el dólar sube”, y los productos tienen componentes importados, encuentran el perfecto justificativo para incrementar los precios. 

Aumento de los Ingresos

Un incremento de la demanda por un aumento de los salarios puede dar lugar a varias respuestas. Una de ellas es aprovechar las demandas para incrementar la producción y, vendiendo al mismo precio, ganar más al vender mayores cantidades de productos. Pero es mucho más redituable incrementar el precio, aún perdiendo ventas por el incremento del precio. 

Por eso cuando existe una mejora significativa de los ingresos, aparecen las tensiones inflacionarias, ya que al existir un mayor volumen de demanda, de masa de dinero en el mercado, de más compradores, y eventualmente una cierta carencia de productos, de servicios, de nuevo, para ganar más una alternativa sería incrementar la producción y vender más. Pero la más cómoda para los empresarios ha sido siempre aumentar los precios. 

Devaluación o Depreciación

Las corridas para aumentar el valor del dólar, generalmente incrementando el valor del dólar paralelo a través de la manipulación de ese mercado limitado, para lograr alguna devaluación, son corridas contra la moneda social, son corridas contra el gobierno y contra los recursos del Estado. Producen fugas de divisas, desfinanciamiento del Estado, pérdida de los depósitos del Banco Central, atesoramiento de dinero sacándolo del circuito productivo, en paraísos fiscales, cajas de seguridad o colchones, y por supuesto fuerzan la devaluación y con ello fomentan la inflación. 

Pero aparte del gran costo económico al Estado y al país, hay un grave componente político. Cuanto más le cueste al gobierno parar esas corridas, más debilitado queda. Mientras tanto, la oposición fomenta permanentemente la desconfianza en el gobierno y en el país, por lo que cualquier medida que se tome, por más buena que fuese no es difícil transformarla en ineficaz. Y ellos mismos, los promotores de la desconfianza, se encargarán de decir que el problema central del gobierno es que no hay confianza en él. 

Entonces, a todas estas presiones para desvalorizar el Bolívar por motivos económicos, hay que agregarle los motivos políticos. ¿Y por qué? Ningún gobierno puede mantenerse fácilmente si caen las reservas a niveles muy bajos y si pierde el control de los indicadores fundamentales.  

Un caso exitoso de control de precios 

En EEUU (el país de los no controles) en la década del 40 bajo el presidente Franklin D. Roosvelt. En lugar de hacer un control de precios sobre un sector, por ejemplo la canasta familiar, lo que por supuesto establecía una tensión entre los capitales controlados que venían congeladas sus ganancias y los no controlados que podían seguir aumentando las ganancias y con ello provocar una transferencia de ingresos de un sector del capital a otro, optó por hacer un control de precios a todos los bienes comercializables. 

Se consiguió bajar la inflación al 2% anual en un contexto de crecimiento del empleo y de la demanda, que suelen dar por resultado una mayor inflación. Por supuesto que tampoco puede mantenerse por mucho tiempo una política así pero cumple su cometido de frenar y estabilizar la inflación, es decir, la puja descontrolada de los sectores dominantes por ganar más y más. Pero se deben dar varias condiciones para que triunfe aún en un período limitado. 

Una alternativa: Política de precios vigilados

Recuerdos de la Isla Quiriquina

Tormenta en Trujillo, a pesar del clima de montaña que tiene este pueblo, es raro que amanezca con tanto frío. Alcanzo a ver la neblina baja...