No es una película de terror, es la situación económica de Venezuela hoy 3 de agosto de 2017. Quería hacer comentarios sobre la economía destruida de Venezuela y resulta que existían otras 595.000 entradas con ese mismo nombre. Y es que la caída veloz de los indicadores en este país tiene años gestándose.
Mi impresión como profesional es que solo un grupo de investigadores (no simples profesionales) de la economía son los que pueden formular los planes que a largo plazo (en el corto y mediano plazo serían medidas coyunturales), puedan sanear nuestro sistema económico.
"Los pobres muchos más pobres, mientras que los ricos muchos más ricos", bajo este adagio se puede describir nuestra situación actual. Creo que la mayoría de la población está en shock, los microempresarios ya casi no existen, los emprendedores son como joyas, la población sobrevive a duras penas y a los niños ahora hay que enseñarles nuevamente a jugar gurrufio no para rescatar nuestra tradiciones, sino porque no alcanza para nada más.
El control de los precios ha causado un floreciente mercado negro que agudiza el desabastecimiento, fomenta el contrabando y alimenta la corrupción. Esto no necesariamente debe ser así. El control de precios para frenar la inflación lo que busca es moderar la ganancia del empresario quien al fin y al cabo es el que decide aumentar los precios, ¿por qué? porque puede hacerlo. Veamos.
Aumento de los costos
Las empresas que fabrican cosas aquí, importan una parte de los insumos o materia prima; en algunos casos el componente importado implica un gran porcentaje del total, otras es menor. Pero gran parte de esos componentes importados los compran a sus casas matrices. Y esas casas matrices se los venden bien caros a sus propias empresas. Es lo que se llaman precios de transferencia.
Los precios de transferencia son una de las formas que tiene el capital para sacar dólares del país, o más precisamente para sacar capital y ganancia, con la consiguiente pérdida del capital global del país, (y de ganancias locales) que podrían ir a incrementar la producción, mejorar las maquinarias, o sea invertir. O a mejorar los salarios y la distribución del ingreso.
Como esos costos son artificialmente mayores, repercuten en el precio final que pagamos todos. Y aún cuando la empresa local tenga un margen de ganancia “normal”, su casa matriz se embolsa una gran diferencia. Y como “el dólar sube”, y los productos tienen componentes importados, encuentran el perfecto justificativo para incrementar los precios.
Aumento de los Ingresos
Un incremento de la demanda por un aumento de los salarios puede dar lugar a varias respuestas. Una de ellas es aprovechar las demandas para incrementar la producción y, vendiendo al mismo precio, ganar más al vender mayores cantidades de productos. Pero es mucho más redituable incrementar el precio, aún perdiendo ventas por el incremento del precio.
Por eso cuando existe una mejora significativa de los ingresos, aparecen las tensiones inflacionarias, ya que al existir un mayor volumen de demanda, de masa de dinero en el mercado, de más compradores, y eventualmente una cierta carencia de productos, de servicios, de nuevo, para ganar más una alternativa sería incrementar la producción y vender más. Pero la más cómoda para los empresarios ha sido siempre aumentar los precios.
Devaluación o Depreciación
Las corridas para aumentar el valor del dólar, generalmente incrementando el valor del dólar paralelo a través de la manipulación de ese mercado limitado, para lograr alguna devaluación, son corridas contra la moneda social, son corridas contra el gobierno y contra los recursos del Estado. Producen fugas de divisas, desfinanciamiento del Estado, pérdida de los depósitos del Banco Central, atesoramiento de dinero sacándolo del circuito productivo, en paraísos fiscales, cajas de seguridad o colchones, y por supuesto fuerzan la devaluación y con ello fomentan la inflación.
Pero aparte del gran costo económico al Estado y al país, hay un grave componente político.
Cuanto más le cueste al gobierno parar esas corridas, más debilitado queda. Mientras tanto, la oposición fomenta permanentemente la desconfianza en el gobierno y en el país, por lo que cualquier medida que se tome, por más buena que fuese no es difícil transformarla en ineficaz. Y ellos mismos, los promotores de la desconfianza, se encargarán de decir que el problema central del gobierno es que no hay confianza en él.
Entonces, a todas estas presiones para desvalorizar el Bolívar por motivos económicos, hay que agregarle los motivos políticos. ¿Y por qué? Ningún gobierno puede mantenerse fácilmente si caen las reservas a niveles muy bajos y si pierde el control de los indicadores fundamentales.
Un caso exitoso de control de precios
En EEUU (el país de los no controles) en la década del 40 bajo el presidente Franklin D. Roosvelt. En lugar de hacer un control de precios sobre un sector, por ejemplo la canasta familiar, lo que por supuesto establecía una tensión entre los capitales controlados que venían congeladas sus ganancias y los no controlados que podían seguir aumentando las ganancias y con ello provocar una transferencia de ingresos de un sector del capital a otro, optó por hacer un control de precios a todos los bienes comercializables.
Se consiguió bajar la inflación al 2% anual en un contexto de crecimiento del empleo y de la demanda, que suelen dar por resultado una mayor inflación. Por supuesto que tampoco puede mantenerse por mucho tiempo una política así pero cumple su cometido de frenar y estabilizar la inflación, es decir, la puja descontrolada de los sectores dominantes por ganar más y más. Pero se deben dar varias condiciones para que triunfe aún en un período limitado.
Una alternativa: Política de precios vigilados
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