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El clima, cambia; la conciencia, no

(*) Tomado de la Agencia de Protección Ambiental

El clima terrestre está cambiando de muchas maneras que afectan nuestras condiciones del tiempo, los océanos, la nieve, el hielo, los ecosistemas y la sociedad. Las causas naturales exclusivamente no pueden explicar muchos de estos cambios. Las actividades humanas contribuyen al cambio climático, primordialmente al descargar a la atmósfera cada año miles de millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) y otros gases que atrapan el calor, conocidos como los gases de efecto invernadero. Mientras más gases de efecto invernadero emitamos, mayores serán los cambios climáticos en el futuro. Los cambios en el sistema climático afectan nuestra salud, el medio ambiente y la economía. 

Los modelos que solo toman en cuenta los efectos de los procesos naturales no son capaces de explicar el calentamiento que ocurrió el siglo pasado. Los modelos que también toman en cuenta los gases de efecto invernadero emitidos por los humanos son capaces de explicar el calentamiento. Los procesos naturales tales como los cambios en la energía solar, los cambios en las corrientes de los océanos, y otros, afectan el clima terrestre. Sin embargo, estos no explican el calentamiento que hemos observado a lo largo de los últimos 50 años. Las causas humanas pueden explicar estos cambios. Gran parte del calentamiento del pasado medio siglo ha sido causado por emisiones humanas de los gases de efecto invernadero. 

Los gases de efecto invernadero provienen de una variedad de actividades humanas que incluyen la quema de combustibles fósiles para la calefacción y la energía, la tala de los bosques, la fertilización de los cultivos, el almacenamiento de desechos en vertederos, la ganadería, y la elaboración de algunos tipos de productos industriales. Las emisiones de gases de efecto invernadero no son la única manera en la cual la gente puede cambiar el clima. Las actividades como la agricultura o la construcción de carreteras pueden cambiar la reflectividad de la superficie terrestre, conduciendo a un calentamiento o enfriamiento local. Este efecto es observado en centros urbanos que a menudo están más calientes que las áreas circundantes menos pobladas. 

Las emisiones al aire de pequeñas partículas conocidas como los aerosoles, también pueden conducir a la reflexión o absorción de la energía del sol. El clima continuará cambiando, pero el alcance dependerá de la manera en que reduzcamos nuestras emisiones Durante el siglo XXI, se proyecta que el calentamiento global habrá de continuar y los cambios climáticos probablemente habrán de intensificarse. Los científicos han usado modelos climáticos para proyectar los diferentes aspectos del clima futuro, incluyendo la temperatura, la precipitación, la nieve y el hielo, el nivel del océano y la acidez oceánica. 

Dependiendo de las emisiones futuras de los gases de efecto invernadero y de cómo el clima responderá, se proyecta que las temperaturas medias globales habrán de aumentar a nivel mundial de 2º F a 11.5º F (1.1ºC a 6.4ºC) para el año 2100. Los impactos del cambio climático tienen un impacto en nuestra salud, el medio ambiente y la economía El cambio climático afecta nuestro medio ambiente y recursos naturales e impacta nuestra forma de vida en muchas maneras. Las temperaturas más cálidas aumentan la frecuencia, la intensidad y la duración de las olas de calor, que pueden presentar riesgos a la salud, particularmente entre los niños más pequeños y los ancianos. 

Aumentos en los niveles del mar amenazan las comunidades y los ecosistemas costeros. Los cambios en los patrones y la cantidad de lluvia, así como los cambios en el tiempo en que esta ocurre y la cantidad del flujo de agua pueden afectar los suministros y la calidad del agua potable y la producción hidroeléctrica. Los ecosistemas cambiantes influyen la distribución geográfica de muchas especies de plantas y animales y el momento en el cual ocurren los eventos relacionados a su ciclo de vida, tales como la migración y la reproducción. 

Los aumentos en la frecuencia y la intensidad de los eventos de clima extremos, tales como olas de calor, sequías, e inundaciones, pueden aumentar las pérdidas a propiedades y ocasionar alteraciones costosas a la sociedad. Podemos prepararnos para algunos de los impactos más probables del cambio climático y así reducir su efecto en el ecosistema y bienestar humano. El realizar dichos preparativos se conoce como adaptación. Los ejemplos de la adaptación incluyen el fortalecer los programas de conservación de agua, mejorar los sistemas de aguas pluviales, desarrollar sistemas de advertencia temprana para eventos meteorológicos extremos, así como estrategias de preparación y respuesta a emergencias.

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