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El arbitro de nuestras vidas


Para gente normal, y en condiciones normales, las crisis generan algún tipo de enseñanza, pero nosotros llevamos tantas crisis sin aprender nada que cabe preguntarse si esta vez es la vencida. Lo han llamado "el arbitro de nuestras vidas",  particularmente no me gusta el comentario, pero no deja de ser cierta la metáfora que hace mención al responsable del 96% de la entrada de divisas de nuestro país: el barril petrolero.

Ha costado mucho entender la necesidad de ordenar la casa, a pesar de que ahora se asoma tímidamente esa posibilidad, cuando se solicita desde el nivel central la revisión de los presupuestos de cada organismo de la Administración Pública. Como siempre la culpa de la ineficiencia y de la corrupción, la pagará el inocente, el que subsiste gracias a un sueldo y que no tiene entradas adicionales a eso de ser un "servidor público".

Si, afecta a la economía la caída del precio del barril, imposible negarlo. Hasta el último vendedor ambulante sabe que esto es así por vía directa o indirecta, en mayor o menor cuantía, para la satisfacción de necesidades prioritarias o simplemente cumplir un fatuo deseo, por lo que sea y para lo que sea, nos afecta.  La sola mención a la posibilidad de aplicar planes de contingencia, establece la relación entre precios del petróleo y desabastecimiento por encarecimiento de los productos importados. Los expertos recomienda prepararse y que cada bolívar invertido genere un margen de ganancia mayor al 70% ¿? Dejemos eso para otra investigación y sigamos en tiempo presente para no enredarnos más.

Es el momento de incentivar la producción nacional, no necesariamente vía aumento de precios, sino en la oportunidad que representa para la empresa nacional, un aumento de la cantidad demandada. Es una premisa económica que "la primacía agropecuaria garantiza la seguridad alimentaria para todos, tanto en términos de cantidad como de calidad de los alimentos, proporcionando empleo y mejorando las condiciones de vida y seguridad de ingresos principalmente en las zonas rurales".

Es otra verdad que no todo lo que pasa en el sector del abastecimiento de alimentos es consecuencia de las políticas aplicadas por este  gobierno o el anterior, pero no solo la acción es culpable, la inacción y la omisión también lo son. Esto trae a colación los resultados de los acuerdos a los que se llegó en las mesas de dialogo del sector económico. ¿Alguien sabe cuáles son? tal vez es hora de sacar esos apuntes y revisarlos.


 

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